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El discurso del Primer Ministro Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de la ONU

El discurso del Primer Ministro Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de la ONU fue impresionante. El talento retórico, el inglés perfecto y la capacidad de comunicar mensajes complejos apuntan a su favor.

Por mucho que uno lo pueda criticar él cumple con su papel de representar el Estado de Israel en el mundo con gran dedicación.

Y Netanyahu no es el único que merece el crédito. Detrás de él, están fuerzas poderosas y mentes brillantes que sirven a la inteligencia y seguridad israelí, genios que han hecho de Israel una superpotencia tecnológica, investigadores talentosos y empresarios que han logrado grandes desarrollos en los campos del agua, la agricultura, la cibernética, la salud y una larga lista.

Pero Netanyahu no dejó la impresión deseada, aun cuando reveló el secreto de la base nuclear en Teherán, las fábricas de misiles de precisión en Beirut y el hecho de que Irán nunca abandonó su programa de armas nucleares.

El mundo ya está empezando a desmantelar sus revelaciones, al afirmar que las instalaciones contienen documentos y no misiles.

“Soy hijo de un historiador” -declaró Netanyahu- durante su discurso en la ONU, dirigiendo sus palabras a los líderes europeos que prometieron dar más dinero a Irán.

“Lo pido no sólo como hijo de historiador, como judío, como ciudadano del mundo, como alguien que vivió en el siglo XX: ¿No han aprendido nada de la historia estos líderes europeos? ¿Nunca se van a despertar?”

Con todo el debido respeto a la historia, como la representan los historiadores, también hay cabalistas en la humanidad, un pequeño grupo de personas con alcance espiritual, que ven una imagen más a fondo de la realidad.

Los cabalistas apuntan a una clara tendencia en la actitud de las naciones del mundo hacia Israel. Esperan una ola de antisemitismo que busca eliminar a todos los judíos alrededor del mundo, el odio crecerá a nuevos niveles, tanto hacia los judíos como al Estado de Israel.

Cuando el odio se desborde, ninguna nación necesitará justificar su actitud hostil y negativa hacia Israel. Las naciones podrían incluso estar orgullosas de sus actos despreciables, así como pasó en los 30s y ningún líder podrá apagar el fuego. Ni siquiera Trump.

La Cabalá es la única sabiduría que explica el odio irracional hacia los judíos. Describe el fenómeno del antisemitismo como una ley que se deriva de la naturaleza y adquiere un nuevo rostro en cada generación.

Más que intentar negarlo tenemos que aprender cómo sirve al propósito de la Creación.

Según los cabalistas, el pueblo judío tiene un atributo único, el potencial de hacer que toda la humanidad llegue a la unidad.

Una vez que aprenda cómo llevar a cabo este potencial, no sólo neutralizará el antisemitismo, sino también permitirá que toda la humanidad se sobreponga al ego humano y descubra una vida de armonía social.

Éste fue el descubrimiento sin precedentes de Abraham: cuando los seres humanos hacen un esfuerzo común para construir relaciones positivas por encima de su egoísmo inherente, un nuevo espacio espiritual se abre entre ellos, donde pueden sentir la totalidad y armonía de la naturaleza.

Es el verdadero significado de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y es la esencia de la sabiduría de la Cabalá.

“Am Ysrael” –el pueblo de Israel– surgió de un grupo de cabalistas que se reunieron alrededor de Abraham en la antigua Babilonia, hace unos 4,000 años.

Ellos eran, de hecho, representantes de distintas tribus y naciones que existían entonces. Por lo tanto, el pueblo judío actúa como un “conector” central dentro de la humanidad, diseñado para permitir la unidad global en toda la humanidad.

La naturaleza es un sistema globalmente integrado que une a todas las personas en interdependencia total. Las conexiones están ocultas, sin embargo, son estables e intrincadas.

El fenómeno del antisemitismo crece cuando el pueblo de Israel no cumple con su papel en el sistema –al abandonar su unidad, solidaridad social y conexión positiva. En este sentido, es triste ver que no hemos aprendido la lección de la historia.

Una relación de odio entre nosotros los judíos, determina el odio del mundo hacia nosotros. La humanidad no odia a Israel por elección.

Aún no estando conscientes, el odio que brota de las naciones del mundo está destinado a motivar a los judíos para que cumplan con su propósito espiritual.

Hoy, Irán juega simplemente el papel principal de líder en el movimiento internacional antiisraelí.

Discurso tras discurso, diagrama tras diagrama, otro descubrimiento de una planta nuclear, y la actitud del mundo hacia Israel, no cambia.

Inconscientemente, la humanidad espera que nosotros seamos más que una superpotencia tecnológica.

Espera que seamos una superpotencia espiritual, porque cuando el pueblo de Israel activa su unidad espiritual, hace posible una vida de paz y felicidad para todos.

Esta es la clase de espíritu que la humanidad está esperando, junto con un plan de trabajo práctico a seguir. En última instancia, sólo esta acción generará olas de simpatía y afecto entre las naciones hacia Israel.

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