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La Fiesta de Sucot desde un punto de vista Espiritual

SUCOT

Desde el punto de vista espiritual, la fiesta de Sucot marca uno de los puntos críticos en la evolución espiritual: La primera entrada de Luz dentro del alma. Esta luz es llamada “Torá” y llenarse con ella proporciona una gran felicidad.

Por eso, la fiesta siguiente a Sucot, que marca la recepción de la Torá, se llama Simjat Torá (La alegría de la Luz).

LA SUCÁ ESPIRITUAL

La Sucá en la espiritualidad, es la estructura del Kli (vasija) que es capaz de recibir Luz. Dicho de otra forma, la Sucá simboliza el alma. Para recibir la Luz Superior, debemos construir dentro de nosotros una estructura espiritual, llamada Sucá, reflejando nuestras relaciones recíprocas con la Luz.

Mientras el alma va pasando por el proceso de corrección, es incapaz de recibir la Luz Superior en Su total magnitud. Por lo que esta Luz permanece “alrededor” o fuera de ella, aguardándola, y de ahí su nombre: “Luz Circundante”.

Para que la Luz pueda entrar y llenarla, el alma debe igualar sus cualidades con las de la Luz. Y como la cualidad de la Luz es el amor, para asemejarse a ella, uno debe trascender su propio egoísmo y llegar a ser igual a la cualidad de la Luz –amor y otorgamiento.

LAS CUATRO ESPECIES

Las cuatro especies que se usan en la fiesta de Sucot representan cuatro estados que experimentamos a lo largo del crecimiento espiritual. Cada uno de ellos se distingue por tener aroma y sabor, por tener sólo aroma, por tener sólo sabor, o por no tener ninguno de ellos.

El aroma denota la mente y el gusto representa el corazón:

  • Algunas veces la espiritualidad parece agradable a ambos, mente (aroma) y corazón (sabor). Los cabalistas llaman a este estado Etrog (cítrico). En otros momentos uno piensa que la espiritualidad es apasionante pero difícil de comprender. En ese estado, se la considera con “sabor”, pero sin aroma. Los cabalistas llaman a este estado Lulav (rama de palma).
  • Otras veces, la espiritualidad se experimenta como fragante pero sin sabor, como el Hadas (mirto). Su importancia está muy clara, pero mientras que el corazón no puede sentirlo, la mente sí es capaz de comprenderlo.
  • Finalmente, cuando uno no puede sentir ningún aroma ni sabor en la espiritualidad, uno se encuentra en el estado de Aravot (sauce).

¡Feliz Sucot!

Extracto de mi libro “La Voz de la Cabalá”

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